Urbanas en red - Un espacio de encuentro entre géneros - Santa Rosa - La Pampa - Argentina
01 Tapa
02 Salud
03 Medios
04 Cuentos
05 Sexualidad
06 Vidas para Contar
07 Legales
08 Entrevistas
09 Derechos Humanos
10 Agenda de Actividades
ENCUESTA
¿Cree que hay trata de personas en La Pampa?
 Si
 No
 No se
 
Ver resultados










VIERNES 23/07/2010
A propósito del Día del Trabajo Doméstico
Sindicalismo con perspectiva de género
En nuestro país trabajan más de un millón de personas en el servicio doméstico, una actividad prácticamente femenina, ya que el 98,6% de sus asalariadas son mujeres. “Es el sector más precario y junto al sector rural, de los peor pagos”, asegura Estela Díaz, coordinadora del flamante Centro de Estudios Mujeres y Trabajo de la Argentina, presentado la semana pasada como un espacio “para enriquecer la agenda del sindicalismo y a la vez la agenda del movimiento de mujeres”.

 

El servicio doméstico (cuyas trabajadoras/es celebran su día el 22 de julio) representa el 9,6% del total de las y los asalariados y el 7,3% del total de personas ocupadas en nuestro país, según las estadísticas oficiales. De cada 10 mujeres asalariadas, casi tres se desempeñan en ese sector, lo que representa el 17,1 de las ocupadas y el 15,2% de la Población Económicamente Activa (PEA) femenina.
 
No por casualidad, la problemática principal de estas trabajadoras son las altas tasas de empleo no registrado: en el segundo trimestre de 2009, el 85,7% de las asalariadas de esa actividad se encontraban no registradas, cifra significativamente superior al alcanzado entre el resto de las trabajadoras en relación de dependencia, que sólo cuentan con una tasa de empleo no registrado del 30%.
 
Por otra parte, la tasa varía de acuerdo a la situación de retiro y a la cantidad de empleadores. Las que trabajan en hogares sin retiro, cuentan con tasas inferiores que el promedio, mientras que las trabajadoras cuyo régimen de trabajo es con retiro incrementan su tasa proporcionalmente con el número de empleadores.
 
“Es el sector más precario, y junto al sector rural, de los peor pagos. Si bien en los últimos años se ha fomentado la regularización, todavía hoy estamos muy lejos de acercarnos a metas más o menos aceptables”, reconoce Estela Díaz (foto), militante feminista y coordinadora del Centro de Estudios Mujeres y Trabajo de la Argentina (CEMYT), una nueva oficina impulsada por la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) con el desafío de “producir documentos de investigación que permitan ampliar la agenda tanto del movimiento sindical como del social desde una perspectiva de género”, según lo afirmaron durante la presentación (foto).
 
Para la dirigenta sindical, “es auspicioso que la presidenta Cristina Fernández haya enviado un proyecto de ley al congreso nacional para modificar la legislación vigente en la materia, porque actualmente es francamente discriminatoria, amén de cruzarse con las cuestiones migratorias externas e internas”.
 
A principios del año 2006, el Estado Nacional impulsó una serie de medidas para regularizar la situación laboral de las trabajadoras del sector, que consisten en la posibilidad (por parte del empleador) de deducir del impuesto a las ganancias el salario y las cargas sociales, en una simplificación del sistema de registro y pago de aportes y en una intensa campaña mediática con el objetivo de promover la importancia de la registración laboral.
 
El impacto de dichas actuaciones demuestra claramente cómo desde el Estado se puede incidir gradual pero decisivamente en la no discriminación laboral y en la mejora de la calidad de vida de las trabajadoras: la información de AFIP indica que durante el año 2006 formalizaron su relación laboral alrededor de 140 mil nuevas trabajadoras dedicadas al servicio doméstico.
 
De todas maneras, los logros son todavía muy incipientes: al día de hoy, la vigorosa expansión de la actividad económica no logró reducir la tasa de empleo no registrado del servicio doméstico, aún cuando se verificó un notable crecimiento de los ingresos de los hogares que mayormente emplean trabajadoras (el ingreso real de los hogares más ricos creció en los últimos tres años un 43%).
 
“Desde el CEMyT pensamos poner especial interés en esta temática y en la generación de investigaciones que apunten a fortalecer la organización del sector, ya que el alto grado de informalidad y las características de este tipo de trabajo, no contribuyen especialmente a ello”, explica Díaz, indicando que también el Centro se propone “contribuir a la modificación de la actual legislación, que es claramente discriminatoria”.
 
El trabajo desde una perspectiva de género
 
El Centro de Estudios Mujeres y Trabajo estará asistido por un Consejo Asesor de reconocidas profesionales, ya que “fue creado para abordar contenidos estratégicos que enriquezcan y profundicen el análisis del mundo del trabajo, del mercado laboral y el trabajo reproductivo desde una perspectiva de género, con la finalidad de promover la vinculación entre teoría, análisis y acción para contribuir a ampliar la agenda del movimiento sindical y social”, según subrayó Díaz.
 
P: -¿Y cuáles son las expectativas que existen? ¿Creen que es posible incidir con eficacia en las desigualdades de género en el mercado laboral?
 
Díaz: -Este espacio está pensado como un lugar de investigación, producción teórica, estadística y formación ligado a la práctica política del movimiento sindical y las organizaciones sociales. Nuestra expectativa es crear espacios de enlace entre teoría y práctica para enriquecer la agenda del sindicalismo y a la vez la agenda del movimiento de mujeres. En todo el mundo existen asimetrías en el mercado laboral entre varones y mujeres. Pero también es cierto que hay países que han logrado, con políticas activas, reducir las brechas existentes. Para que esto sea una realidad resulta necesario, en primer lugar, hacer visible la discriminación en el mundo laboral y revitalizar la construcción de un camino de cambios en ese sentido…
 
- ¿Cómo piensa que contribuirá la perspectiva de género al movimiento sindical?
 
- La transversalización de la perspectiva de género es un enfoque necesario para todas las políticas, los programas, las estructuras, las organizaciones. Implica una mirada que contribuye a hacer visible diferencias en el mismo colectivo de los y las trabajadores. Esto representa un aporte no sólo en esta temática, sino también en otras como los aspectos de diversidad, discriminaciones regionales, étnicas, etarias, etc.
 
- ¿Y qué piensan los varones sindicalistas del tema?
 
- En el sindicalismo hay resistencias a la inclusión de los temas de género. El enlace entre feminismo y sindicalismo no siempre ha encontrado espacios de diálogo sencillos. Pero también es cierto que el carácter internacionalista del sindicalismo contribuye en mucho, porque las organizaciones a nivel internacional tienen muy incorporada la perspectiva de género y lo hacen exigible, no sólo en las temáticas a considerar, sino también en la representación por géneros.
 
- ¿Hay ejemplos a nivel internacional de esta inclusión?
 
- Claro… un ejemplo formidable de avance de la participación de las mujeres es la nueva Central Sindical Internacional. Allí castigan a las centrales que no respetan el cupo, incluso dejándolas sin representación en el congreso o reduciendo la misma si no asiste suficiente cantidad de mujeres. La paridad es una realidad allí aunque sea federativa. A diferencia de lo que nos pasa aquí, que ésa suele ser una excusa para que los representantes sean solo varones.
 
Trabajo productivo y reproductivo
 
En la presentación del nuevo Centro, el Secretario Adjunto de CTA, Pedro Wasiejko, destacó los avances que impulsó la CTA dentro del movimiento sindical, entre los que mencionó la cuestión del cupo femenino y del voto directo, y remarcó la necesidad de investigar el tema del trabajo y del mercado laboral “desde una perspectiva de género, para impulsar a partir del conocimiento, políticas que permitan poner fin a las desigualdades existentes”.
 
- ¿Es realmente sustentable desde la política sindical integrar aspectos nucleares de la perspectiva de género, como la interacción entre el trabajo productivo y el trabajo reproductivo?
 
Díaz: -Necesitamos mirar el mundo del trabajo como un conjunto, tanto el trabajo productivo (reconocido como tal y pago) como el trabajo reproductivo (tareas de cuidado y domésticas no reconocidas como trabajo y sin pago). Esta mirada integral permitirá avanzar sobre aspectos que son estructurantes del mercado laboral y que afectan especialmente a las mujeres. Tanto por las tareas dentro del hogar -que las siguen haciendo mayoritariamente- como por la incidencia que tiene esta doble presencia en el mundo laboral a la hora de su inserción en el mercado de trabajo.
 
- Alguien dirá que ésos son temas de mujeres, no de la economía del trabajo…
 
- Cuando se entienda que cuidar a las personas no es un tema de mujeres seguramente habremos dado muchos pasos adelante, por eso estos temas son claramente políticos. No se trata de mercantilizar la vida cotidiana o doméstica, sino más bien de lo que se trata es de fomentar políticas que democraticen el espacio privado. Las mujeres en el siglo XX ganamos el espacio público, necesitamos en este siglo construir una igualdad de oportunidades en lo público y lo privado.
 
- ¿Y cómo se llega a eso?
 
- Por lo pronto resulta fundamental incorporar reivindicaciones que apunten a promover las responsabilidades familiares compartidas (licencias parentales, aumento de licencia para varones por cuidado y nacimiento y promoción para que las tomen, entre otras), políticas públicas de cuidado, promoción de la inserción de mujeres en espacios no tradicionales, fomentos especiales para las mujeres de los segmentos de menor calificación, que son claramente las que de mayor manera sufren la discriminación.
 
Entusiasmo
 
En CTA hay entusiasmo con la nueva oficina. El secretario general, Hugo Yasky celebró la apertura como “un ámbito que permitirá construir conocimiento y posicionamiento político desde la perspectiva y la mirada de clase, tomando la problemática de las compañeras trabajadoras, de las mujeres, como parte esencial de las políticas para la clase trabajadora en su conjunto”.
 
El equipo de trabajo está conformado por representantes de sindicatos integrantes de la CTA y por especialistas de género, “con un Consejo Asesor que estará integrado por especialistas académicas destacadas en la temática, y por dirigentes sindicales con una vasta trayectoria”, aporta Estela Díaz.
 
“Se van a elaborar informes sobre el mercado laboral, las modalidades y dinámicas actuales que asume la división sexual del trabajo, la negociación colectiva y la representación y participación de las mujeres en las asociaciones sindicales, desde una perspectiva que de cuenta de las relaciones de género. Se producirán estadísticas sobre la situación y participación de las mujeres en el mundo laboral y se desarrollarán investigaciones orientadas especialmente a la inserción en el sector privado formal e informal”, se entusiasma la dirigenta.
 
- Son propuestas ambiciosas…
 
- Y son sólo algunas de las propuestas que deberían comenzar a tener mucha más presencia en las mesas de negociación colectiva, que han cobrado gran protagonismo en estos años pero que todavía nos deben una renovación en torno a cláusulas de igualdad.
    Noticias Relacionadas
     Detienen a un proxeneta salteño
     En Venezuela las mujeres salieron a la calle con sus padres, esposos, hermanos e hij@s
     Generando transformaciones desde el feminismo
    Comentarios
 Escriba su comentario    
 Escriba su comentario
 Nombre (Requerido)
 
 Dirección de correo electrónico (requerido)
 
 Comentario
 
 Ingrese el siguiente código
 Código de seguridad
  
2009/2010 © Copyright Urbanas en red.
Todos los derechos reservados.